El arrepentimiento en la Biblia implica un cambio completo de dirección en la vida, volviéndose hacia Dios y alejándose del pecado. Tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, Dios llama a la gente a arrepentirse y promete perdón para aquellos que se arrepienten sinceramente. Jesús predicó constantemente sobre la necesidad del arrepentimiento radical, y los primeros cristianos también difundieron este mensaje de conversión y renovación espiritual.