El anfiteatro romano era un edificio circular o elíptico dedicado a los espectáculos de lucha y fieras. Solía tener graderíos alrededor para que el público pudiera contemplar el espectáculo desde cualquier ángulo. El Coliseo de Roma era el mayor anfiteatro romano, construido con bóvedas de arista y arcos de ladrillo que sentaron las bases para los estadios modernos.