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LA ESCALERA DE COLORES 
Antoni Gutiérrez-Rubí 
@antonigr 
Historias de Internet
La escalera de colores 
El pasatiempo que se le ocurrió al 
jubilado Huseyin Cetinel en 
Estambul fue decorar las escaleras 
de su barrio. La pintura le costó algo 
más de 800 dólares (unos 600 
euros) y la labor le llevó 4 días.
La escalera de colores 
Lo que no se esperaba Cetinel es 
que su intervención iba a levantar 
tal polvareda en su país. Tanto 
como para que algunos hablen de la 
Revolución del Arco Iris.
La escalera de colores 
Cetinel lo único que pretendía era 
que “la gente sonriera”. Su manera 
de tratar de lograrlo fue pintar los 
peldaños de la escalinata que 
conecta los barrios de Findikli y 
Cihangir, en el distrito Beyoglu de la 
ciudad turca, con los colores del 
arco iris.
La escalera de colores 
Y lo que consiguió fue que turistas y 
residentes (probablemente, 
después o mientras sonreían) 
compartieran la nueva imagen de la 
escalera en sus redes sociales.
La escalera de colores 
Algunos adjuntaban la imagen junto 
a su propia versión sobre la 
intención de la acción de Cetinel, 
como en el que caso de los que no 
creían que el color de la escalera y 
el de la bandera LGBT coincidieran 
por casualidad.
La escalera de colores 
Pero una mañana, la escalera 
apareció de nuevo con su color 
original: el gris.
La escalera de colores 
Tras negar la evidencia, el 
ayuntamiento de la ciudad tuvo que 
reconocer que sus servicios de 
limpieza actuaron con nocturnidad 
para ‘normalizar’ el estado de la 
escalera.
La escalera de colores 
Pero la ciudadanía no creía que la 
decisión de volver al gris se limitase 
a una cuestión estética. El intenso 
verano plagado de protestas vivido 
en la ciudad daba pie a pensar que, 
de nuevo, las autoridades querían 
imponer su ‘normalidad’ en todos 
los estadios de la vida pública.
La escalera de colores 
Fue entonces que un grupo de 
activistas se organizó bajo el 
hashtag #DirenMerdiven (algo así 
como Resiste Escalera). 
Pero el hashgtag no solo admitía 
protestas. Quería hechos y esos los 
tuvo pronto a raudales. Fueron 
decenas las gentes de Estambul que 
sacaron sus botes de pintura y 
brochas para adornar otras muchas 
escalinatas de la ciudad. Antes 
incluso de que el alcalde mostrase 
su compromiso de devolverla de su 
estado ‘anormal’.
La escalera de colores 
La presión en la Red y la 
proliferación de escaleras de colores 
en toda la ciudad pudieron con la 
decisión del alcalde, que tuvo que 
comprometerse a devolver la 
escalera a su estado ‘anormal’. 
Fuente: Yorokobu