La comunicación asertiva es esencial para establecer relaciones interpersonales saludables, permitiendo expresar ideas y sentimientos sin agredir ni someterse a los demás. Existen tres estilos básicos de comunicación: pasivo, agresivo y asertivo, siendo este último el ideal para el respeto mutuo y la defensa de derechos personales. Mejorar la asertividad requiere práctica constante, establecimiento de metas específicas y la adopción de principios como el respeto y la honestidad.