El poema inédito describe la belleza y la mística de los atardeceres en Granada, evocando sensaciones profundas y emociones que surgen al observar las llamativas tonalidades del cielo. Se destaca la conexión del alma con la naturaleza y la reflexión que estos momentos generan. A través de la contemplación del paisaje, se invita a la gratitud y a la expresión de la belleza interior.