El ATP (adenosín trifosfato) es la principal fuente de energía en todas las células, esencial para procesos vitales desde el surgimiento de la vida. Descubierto en 1929, el ATP se compone de adenosina y tres fosfatos, cuya ruptura libera energía utilizada en diversas funciones celulares. La energía necesaria para regenerar ATP proviene de la alimentación y la respiración, lo que permite a las células realizar sus funciones correctamente.