Un hijo expresa su deseo de ser tratado con paciencia y comprensión, pidiendo tiempo para explorar el mundo y aprender de sus errores. Destaca la importancia de enseñarle con entusiasmo, así como de respetar sus emociones y darle principios y valores. También menciona la necesidad de espacio tanto para los niños como para los padres, y sugiere la importancia de la vida espiritual.