Bernardette fue la joven a quien se le apareció la Virgen María en Lourdes. Su cuerpo fue desenterrado tres veces durante el proceso de canonización y se encontró intacto a pesar de haber pasado 46 años enterrada, lo que sorprendió a los médicos. Aún hoy, su cuerpo permanece incorrupto y sangre líquida corre por él, lo que se considera sobrenatural y obra de Dios. Su urna de cristal en Lourdes permite la veneración de los que acuden allí.