La celebración del Viernes Santo se divide en tres partes: la Liturgia de la Palabra con la lectura de la Pasión de San Juan y la Oración Universal; la Adoración de la Cruz como representación del misterio de la cruz; y la Liturgia de la Comunión para que los fieles no se vean privados del Pan de Vida. Se describen los preparativos necesarios como sacristía, responsables, y detalles de cada parte de la celebración.