Las almendras activadas se someten a un proceso natural de inmersión para despertar su energía latente y nutrientes. Luego son deshidratadas para mantener este estado de plenitud hasta su consumo. De esta forma se aprovechan mejor sus propiedades nutricionales y son más digeribles. Algunas almendras activadas se sumergen luego en agua de mar, ajo, menta o cebolla para obtener beneficios adicionales como minerales, combate de infecciones, alivio digestivo o propiedades circulatorias.