El break dance se originó en Estados Unidos en los años 70 como una forma de resolver disputas territoriales entre bandas afroamericanas sin violencia. Este baile combina movimientos aeróbicos y rítmicos, influenciados por diversas danzas y artes marciales, y ha evolucionado en una subcultura reconocida que ofrece beneficios psicológicos como mayor confianza y autoestima. Aunque perdió popularidad a finales de los 80, sigue siendo relevante en muchas ciudades y se considera una profesión actual para muchos practicantes.