Kusi Yupanqui ofreció el botín de guerra a su padre Wiraqocha, pero este lo despreció y prefirió a su hijo borracho Urko. Resentido, Kusi planeó la muerte de Urko y se consolidó como líder, reconstruyendo la ciudad del Cuzco. Más tarde, su padre lo admiró por sus logros y lo nombró "Pachakuteq, Transformador del Mundo".