Enoc, un personaje bíblico, vivió 365 años y fue trasladado al cielo por agradar a Dios al andar con él, dejando un legado de fe y testimonio. Su vida y acciones destacan la importancia de hacer el bien, buscar la sabiduría divina y actuar con justicia y verdad, contrastando con la corrupción del mundo antediluviano. Ejemplos de otros personajes como Elías y Felipe también ilustran la relación del hombre con Dios en contextos difíciles.