El documento presenta varios pasajes bíblicos que discuten la condición moral y espiritual de las personas, utilizando la figura del perro como símbolo de impureza y necedad. Se enfatiza que los que practican la corrupción y desobediencia a Dios serán excluidos del acceso al árbol de la vida y la ciudad celestial. Además, se advierte sobre las consecuencias del pecado y el rechazo a la justicia, resaltando la importancia de permanecer en el camino correcto.