Windows 95 mejoró la interfaz gráfica de usuario de versiones anteriores de Windows con la introducción de la barra de tareas, un menú Inicio más funcional y la capacidad de personalizar el escritorio con fondos de pantalla de alta resolución. Estas características proporcionaron una experiencia más ordenada y cómoda para los usuarios. Aunque el sistema operativo aún tenía limitaciones de rendimiento al ejecutar muchos programas o fondos grandes simultáneamente.