Los primeros sistemas operativos funcionaban en grandes máquinas operadas por programadores desde una consola central. En las décadas de 1950 y 1960 hubo avances en hardware como lectoras de tarjetas e impresoras que impulsaron el desarrollo de software como compiladores y manejadores de dispositivos. Los sistemas operativos gestionan los recursos del ordenador en sus niveles más bajos y proveen interfaces para facilitar la comunicación entre usuario y máquina.