Tras una discusión entre socios mayoritarios y minoritarios sobre aumentar la capacidad de producción de una empresa textil, se aplicaron los principios de negociación de Harvard para encontrar una solución mutuamente beneficiosa. Se evaluaron múltiples opciones de manera objetiva y se acordó incrementar la producción a un 45% mensual, requiriendo una inversión menor que satisfizo los intereses de ambas partes.