El cuento describe a Luvina como un lugar muy triste y desolado ubicado en las montañas. Un hombre que vivió allí le advierte a otro que quiere ir que encontrará un paisaje árido sin árboles ni vida, envuelto en niebla constante. Relata también su propia experiencia cuando llegó por primera vez y encontró a su esposa en la iglesia vacía y decrépita de Luvina. A lo largo de la historia resalta lo solitario y desolador del pueblo, donde reina la tristeza y el viento