El narrador llega al pueblo fantasma de Comala para conocer a su padre Pedro Páramo, siguiendo las últimas palabras de su madre antes de morir. Al llegar al pueblo acompañado de un arriero, se da cuenta de que está completamente vacío y abandonado, y que su padre Pedro Páramo murió hace años. Una mujer lo recibe en la casa que supuestamente perteneció a su padre, pero el cuarto se encuentra vacío sin muebles.