La catedral de Ciudad Real fue construida inicialmente en el siglo XV y ha sido modificada a lo largo de los siglos, adoptando elementos góticos, renacentistas y barrocos. Su interior destaca por su gran nave única de estilo gótico y por albergar importantes obras de arte como el retablo mayor y el camarín de la Virgen del Prado. En el exterior, su fachada principal muestra influencias de diferentes épocas, mientras que su alta torre de 62 metros data del siglo XIX.