La excavación arqueológica en la catedral gótica de Tarragona ha confirmado la existencia de un templo romano dedicado al emperador Augusto en su subsuelo, que se construyó entre el 15 y el 37 d.C. Además, la catedral, de estilo gótico temprano, fue erigida en el lugar del antiguo templo romano, incorporando elementos arquitectónicos como naves y bóvedas de crucería, así como numerosos retablos y tumbas significativas. Las recientes obras de restauración han recuperado la rica polícroma de la catedral, permitiendo también la exhibición de piezas en el museo diocesano asociado.