El documento narra un evento donde el Papa se encuentra con Laura Stuart, líder de los anglicanos, en un contexto de tensión entre católicos y anglicanos. A través de un diálogo revelador y cómico entre varios personajes, se exploran temas de igualdad y el papel de la fe en situaciones cotidianas. La historia culmina en una reflexión por parte del Papa sobre las palabras de una niña, que desafían la etiqueta y el poder que él representa.