La balística forense analiza las armas de fuego usadas en crímenes para determinar el calibre del arma y establecer correspondencias entre proyectiles y armas. Estudia proyectiles y marcas dejadas por las estrías del cañón que permiten identificar el arma. La primera evidencia de su uso data de 1835 en Inglaterra y en 1902 un juez aceptó pruebas balísticas para vincular un arma a un sospechoso.