El documento describe un encuentro entre el narrador adolescente y el famoso escritor Lope de Vega. Lope se detuvo a conversar con Francisco de Quevedo, quien lo felicitó por su nueva obra teatral. Quevedo presentó a varios hombres, incluido el narrador Íñigo Balboa. Años más tarde, el recuerdo de este encuentro y del toque en la cabeza de Lope sigue vivo en el narrador.