358 ࡯ LENGUA Y LITERATURA 2.° ESO ࡯ MATERIAL FOTOCOPIABLE © SANTILLANA EDUCACIÓN, S. L. ࡯
EL COMPLEMENTO CIRCUNSTANCIAL
FICHA 4
7
GRAMÁTICA
1. Identifica los complementos circunstanciales en las siguientes oraciones:
• La luz del faro brillaba sobre el acantilado nítidamente.
• Actuamos con rapidez ante la gravedad de la situación.
• Salieron de la ciudad antes del amanecer.
• Ana sorprendió a todos con sus argumentos en el curso.
• Abrió la ventana de un golpe con su mano.
• Desde la primavera apenas atracan barcos en el muelle.
2. Sustituye los adverbios en función de complemento circunstancial por un sin-
tagma preposicional.
• Cambiamos nuestras ropas rápidamente en el hotel.
• Los trabajos debes entregarlos así.
• Ahí tienes las llaves del coche.
• El científico informó brevemente de sus progresos.
3. Identifica entre los sintagmas destacados los que tengan función de comple-
mento circunstancial.
Maese Pérez, el organista
Era hora de que comenzase la misa. Transcurrieron,
sin embargo, algunos minutos sin que el celebran-
te apareciese. La multitud comenzaba a rebullirse
demostrando su impaciencia. Los caballeros cam-
biaban entre sí algunas palabras a media voz. El ar-
zobispo mandó a la sacristía a uno de sus familiares.
Quería saber por qué no comenzaba la ceremonia.
–Maese Pérez se ha puesto malo, muy malo. No po-
drá asistir esta noche a la misa de medianoche.
Esa fue la respuesta del familiar.
La noticia cundió instantáneamente entre la mu-
chedumbre. Pintar el efecto desagradable que cau-
só en todo el mundo sería cosa imposible. Comen-
zó a notarse mucho bullicio en el templo. El asistente
se puso de pie y los alguaciles entraron a imponer
silencio, confundiéndose entre las apiñadas olas de
la multitud.
En aquel momento, un hombre mal trazado, seco,
huesudo y bisojo por añadidura, se adelantó hasta
el prelado.
–Maese Pérez está enfermo –dijo–. La ceremonia no
puede empezar. Si queréis, yo tocaré el órgano en
su ausencia, que ni maese Pérez es el primer orga-
nista del mundo ni a su muerte dejará de usarse es-
te instrumento por falta de inteligentes.
El arzobispo hizo una señal de asentimiento con la
cabeza. Y ya algunos de los fieles, que conocían a
aquel personaje extraño por ser un organista envi-
dioso, comenzaban a prorrumpir en exclamaciones
de disgusto. De improviso se oyó en el atrio un rui-
do espantoso.
–¡Maese Pérez está aquí!… ¡Maese Pérez está
aquí!…
A estas voces de los que estaban apiñados en la
puerta, todo el mundo volvió la cara.
Maese Pérez, pálido y desencajado, entraba, en efec-
to, en la iglesia, conducido en un sillón que todos
disputaban el honor de llevar en sus brazos.
Los preceptos de los doctores, las lágrimas de su
hija, nada había podido detenerle en el lecho.
–No –había dicho–. Esta es la última, lo conozco.
Quiero visitar mi órgano, esta noche sobre todo, la
Nochebuena. Vamos, lo quiero, lo mando. Vamos a
la iglesia.
GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER
Leyendas (Adaptación)
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Sintaxis 40

  • 1.
    358 ࡯ LENGUAY LITERATURA 2.° ESO ࡯ MATERIAL FOTOCOPIABLE © SANTILLANA EDUCACIÓN, S. L. ࡯ EL COMPLEMENTO CIRCUNSTANCIAL FICHA 4 7 GRAMÁTICA 1. Identifica los complementos circunstanciales en las siguientes oraciones: • La luz del faro brillaba sobre el acantilado nítidamente. • Actuamos con rapidez ante la gravedad de la situación. • Salieron de la ciudad antes del amanecer. • Ana sorprendió a todos con sus argumentos en el curso. • Abrió la ventana de un golpe con su mano. • Desde la primavera apenas atracan barcos en el muelle. 2. Sustituye los adverbios en función de complemento circunstancial por un sin- tagma preposicional. • Cambiamos nuestras ropas rápidamente en el hotel. • Los trabajos debes entregarlos así. • Ahí tienes las llaves del coche. • El científico informó brevemente de sus progresos. 3. Identifica entre los sintagmas destacados los que tengan función de comple- mento circunstancial. Maese Pérez, el organista Era hora de que comenzase la misa. Transcurrieron, sin embargo, algunos minutos sin que el celebran- te apareciese. La multitud comenzaba a rebullirse demostrando su impaciencia. Los caballeros cam- biaban entre sí algunas palabras a media voz. El ar- zobispo mandó a la sacristía a uno de sus familiares. Quería saber por qué no comenzaba la ceremonia. –Maese Pérez se ha puesto malo, muy malo. No po- drá asistir esta noche a la misa de medianoche. Esa fue la respuesta del familiar. La noticia cundió instantáneamente entre la mu- chedumbre. Pintar el efecto desagradable que cau- só en todo el mundo sería cosa imposible. Comen- zó a notarse mucho bullicio en el templo. El asistente se puso de pie y los alguaciles entraron a imponer silencio, confundiéndose entre las apiñadas olas de la multitud. En aquel momento, un hombre mal trazado, seco, huesudo y bisojo por añadidura, se adelantó hasta el prelado. –Maese Pérez está enfermo –dijo–. La ceremonia no puede empezar. Si queréis, yo tocaré el órgano en su ausencia, que ni maese Pérez es el primer orga- nista del mundo ni a su muerte dejará de usarse es- te instrumento por falta de inteligentes. El arzobispo hizo una señal de asentimiento con la cabeza. Y ya algunos de los fieles, que conocían a aquel personaje extraño por ser un organista envi- dioso, comenzaban a prorrumpir en exclamaciones de disgusto. De improviso se oyó en el atrio un rui- do espantoso. –¡Maese Pérez está aquí!… ¡Maese Pérez está aquí!… A estas voces de los que estaban apiñados en la puerta, todo el mundo volvió la cara. Maese Pérez, pálido y desencajado, entraba, en efec- to, en la iglesia, conducido en un sillón que todos disputaban el honor de llevar en sus brazos. Los preceptos de los doctores, las lágrimas de su hija, nada había podido detenerle en el lecho. –No –había dicho–. Esta es la última, lo conozco. Quiero visitar mi órgano, esta noche sobre todo, la Nochebuena. Vamos, lo quiero, lo mando. Vamos a la iglesia. GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER Leyendas (Adaptación) 829592 _ 0354-0387.qxd 20/12/07 10:07 Página 358