El comercio en el imperio azteca se realizaba principalmente a través del trueque y el uso de granos de cacao como moneda. Había dos tipos de comerciantes, los tlamaconi que manejaban mercancía de poco valor para satisfacer necesidades cotidianas, y los pochteca que recorrían grandes distancias comerciando productos valiosos. El mercado más famoso era el tianquiztli de Tlatelolco, donde se vendían alimentos, textiles, objetos de lujo y esclavos.