Jesús invita a todos los que están cansados y cargados a venir a él para encontrar descanso. Al someterse al señorío de Cristo y aprender de su humildad y mansedumbre, las personas pueden dejar que él cargue con sus problemas y les dé paz y consuelo a través de su Espíritu Santo. El yugo de Cristo es ligero y trae protección, orientación y compañerismo, formando el carácter de quienes lo siguen.