La competencia comunicativa incluye elementos como actitudes, valores y conocimientos gramáticos, intertextuales y culturales que influyen en la capacidad de producción y comprensión del lenguaje. Las variaciones lingüísticas, desde dialectos hasta sociolectos, reflejan factores geográficos y sociales que afectan la comunicación. El contexto comunicativo, que abarca las circunstancias en que se produce un mensaje, es fundamental para entender la interacción y la interpretación del lenguaje.