Ambos hacen uso de
Es equivalente a
El arte del bien decir o también “la habilidad técnica para expresarse de
la forma adecuada” ya que cuenta con un sistema de recursos que sirve
para la construcción discursiva y el enriquecimiento del mensaje.
Esta disciplina permite que en cada ámbito el lenguaje utilizado (ya sea
oral o escrito) permita la sencilla asociación de conceptos y, a la vez, que
cumpla con los tres requisitos fundamentales de la comunicación:
deleitar, conmover y persuadir
Los que pisan el umbral de la vida se juntan hoy para dar una
lección a los que se acercan a las puertas del sepulcro. La
fiesta que presenciamos tiene mucho de patriotismo y algo
de ironía: el niño quiere rescatar con el oro lo que el hombre
no supo defender con el hierro.
Los viejos deben temblar ante los niños, porque la
generación que se levanta es siempre acusadora y juez de la
generación que desciende. De aquí, de estos grupos alegres y
bulliciosos, saldrá el pensador austero y taciturno; de aquí,
el poeta que fulmine las estrofas de acero retemplado; de
aquí, el historiador que marque la frente del culpable con un
sello de indeleble ignominia.
El lenguaje figurado es aquel por el cual una palabra expresa una
idea en términos de otra, apelando a una semejanza que puede ser
real o imaginaria.
El lenguaje figurado se opone al lenguaje literal, que supone que las
palabras tienen el sentido que define su significado exacto
7 Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová.
8 Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la
corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja
estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto.
9 Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo
conocerá?
10 Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada
uno según su camino, según el fruto de sus obras.
11 Como la perdiz que cubre lo que no puso, es el que injustamente
amontona riquezas; en la mitad de sus días las dejará, y en su postrimería
será insensato.
Antes digo que lo que los gentiles
sacrifican, a los demonios lo sacrifican, y
no a Dios; y no quiero que vosotros os
hagáis partícipes con los demonios.
«Yo soy el pan de
vida» (Jn. 6:35).
«Yo soy la luz del
mundo» (Jn. 8:12).
«Yo soy la puerta»
(Jn. 10:7). «Yo soy
el buen pastor»
(Jn. 10: 11),
vosotros sois la sal
de la tierra la luz
del mundo»; Mt.
5:13-14).
««¡Cuántas veces quise
juntar a tus hijos, como
la gallina junta sus
polluelos debajo de sus
alas, y no quisiste!»
(Mt. 23:37).
Is. 44:22: (Yo deshice
como una nube tus
rebeliones»)
Jer. 23:29 (¿No es mi
palabra como fuego,
dice Yahvéh, y como
martillo que quebranta
las piedras?»)
Jn. 21 :25: (Hay también muchas otras cosas que Jesús
hizo, las cuales si se escribieran una por una, pienso
que ni aun en el mundo cabrían los libros que se
habrían de escribir.»)
Sal. 6:6: (todas las noches inundo de llanto mi lecho»)
Jer. 9:1:(Oh, Si mi cabeza se hiciese aguas, y mis ojos
fuentes de lágrimas, Hará que llorase día y noche)
«¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu
hermano y no echas de ver la viga que está en tu
propio ojo?» (Mt. 7:3).
El mar ve y huye, el
Jordán retrocede, los
montes y los collados
saltan y la tierra
tiembla. Salmo 114.
"Acompáñame al silencio de charlar sin las
palabras a saber que estás ahí y yo a tu
lado acompáñame a lo absurdo de
abrazarnos sin contacto tú en tu sitio yo en
el mío como un ángel de la guarda
acompáñame a estar solo.
Tengo todo: El auto más
caro, la ropa del mejor
diseñador, paseo con la
mujer más hermosa… sin
embargo mi vida es vacía:
tengo que trabajar en algo
que no me gusta, escuchar
a una mujer borracha de
vanidad, rodeado de gente
que sólo me rodea para
ver qué provecho saca de
mi; ahogándome en un
disfraz que no me puedo
quitar en todo el día.
Tengo todo y no tengo
nada.
Y cuando sonó el despertador, su día
empezó como de costumbre: Un cerdo
chillando alegremente mientras lo degüella
el carnicero, Un pájaro neurótico cantando
un tango empedernido, un gato filósofo
reflexionando sobre la trascendencia de los
perros que ladran en el patio, y ahí, frente
al espejo, una imperceptible cana entre su
negra cabellera, gritando a los cuatro
vientos que la vejez se empeña en desterrar
su juventud.
Te amo tanto que duermo con los ojos abiertos.
Te amo tanto que hablo con los árboles.
Te amo tanto que como ruiseñores.
Te amo tanto que lloro joyas de oro.
Te amo tanto que mi alma tiene trenzas.
Te amo tanto que me olvido del mar.
Te amo tanto que las arañas me sonríen.
Te amo tanto que soy una jirafa.
Te amo tanto que a Dios telefoneo.
Te amo tanto que acabo de nacer.
Carlos Edmundo de Ory.
Examinadlo todo; retened
lo bueno.
No mi amigo. He leído muchísimos libros, andado por muchos lugares, y
visitado muchas escuelas. Pero no son sabio. Soy si acaso, un ignorante
muy cultivado, pero no un sabio.
El tiempo es una ventana que alguien olvido cerrar.
Ella cayó de una nube para poder sentir la dureza de mi vida.
Ella es una diosa en la tierra y yo un simple nomo.
Ella habla hasta por los codos sin parar para respirar.
1. Lo mató con ese beso
2. La noticia lo golpeó
3. Sus palabras fuertes lo incendiaron
4. Cuando leía, saltó una página del libro
5. Su padre se armó de coraje para realizar ese esfuerzo
6. Esa decisión lo colocó entre la espada y la pared
7. Tocar el cielo con las manos.
8. Su hermano lo iluminó con sus consejos.
9. Su abuelo es un pozo de sabiduría.
10. Mi tiempo vale oro.
No es oro todo lo que reluce.
Al que al cielo escupe, en la cara le cae.
Cada loco con su tema
Del dicho al hecho hay mucho trecho.
No sólo de pan vive el hombre.
Sobre gustos no hay nada escrito.
Quien mucho abarca, poco aprieta.
De tales bodas, tales costras.
Quien bien quiere a Beltrán, bien quiere a su can.
Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia,
benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra
tales cosas no hay ley.
Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí,
y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí
nada podéis hacer.
18 Nadie se engañe a sí mismo; si alguno entre vosotros se cree
sabio en este siglo, hágase ignorante, para que llegue a ser sabio.
19 Porque la sabiduría de este mundo es insensatez para con Dios;
pues escrito está: El prende a los sabios en la astucia de ellos.
20 Y otra vez: El Señor conoce los pensamientos de los sabios, que
son vanos.
Un General ya maduro contrató una secretaria.
Era una mujer joven, ingeniosa, gentil y, sobre todo, muy hermosa.
Un día, mientras tomaba dictado, notó que su jefe tenía la bragueta abierta.
Terminó el dictado y se dispuso a salir de la oficina cuando, antes de cerrar la puerta, dijo:
Por cierto, General, la puerta de su cuartel está abierta. El General no entendió el
comentario; no obstante, al poco rato se dio cuenta de que el cierre de sus pantalones
estaba abajo.
Al General le hizo gracia la manera en la que su secretaria se había referido al pequeño
incidente y decidió aprovechar la oportunidad para coquetear un poco, por lo que la llamó
a su oficina:
Dígame, señorita, cuando vio que la puerta de mi cuartel estaba abierta, por casualidad no
vio también a un soldado en posición de firmes?
Oh, no, señor! Lo único que vi fue un veterano de guerra sin fuerzas
echado entre dos viejas mochilas de campaña .
Pepe y Juan eran dos amigos aventureros que gustaban de los riesgos. Vivían en el mismo
barrio de la ciudad baguagrandina donde habían respirado el aire exterior por primera vez
hacía treinta y dos abriles. Sus gustos e ideas eran coincidentes en muchos aspectos de su
vida. Vestían atuendos con colores y figuras extravagantes, se alimentaban con verduras
frescas y bebían esencia de café lonyano. El primer sábado del mes de las flores, después
de aprovechar un suculento desayuno, se reunieron para diseñar el plan más asado de su
existencia, descubrir cuáles eran los enigmas que encerraban los alrededores del
majestuoso e imponente cerro Shipago.
La mañana del domingo de la cuarta semana del calendario del mes primaveral fue el día
elegido por la pareja de amigos, para ir hacia el impresionante guardián utcubambino. Esta
visita les permitiría explorar los misterios que celosamente ocultaba la enorme falda de roca
maciza que elevaba al shipago. Su deseo más grande era encontrar el porrón de oro que
según los pobladores de Rosapampa aseguraban que existía en sus miriñaques y que
solamente aparecía en noches de luna llena. Después de una hora de viaje por un
serpenteante camino solitario en compañía del canto de aves silvestres, llegaron a su
destino. Una falda cubierta por un tapete de hierbas aromáticas fue el sitio elegido para
descansar de su fatiga. Dos troncos secos que yacían paralelamente les sirvieron de
asientos para que sus miradas de emoción y miedo se cruzaran a cada instante en silencio.
Ahí hidrataron sus cuerpos con el agua cristalina que discurría por un arroyo, también fue el
lugar propicio para comer un mendrugo de pan con queso que habían preparado antes de
partir. Sin proferir palabra alguna, esperaron ansiosos la salida del satélite terrestre para ver
lo que ellos consideraban la misión más importante de sus vidas. Estaban seguros que
descubrirían y descifrarían la incógnita, pero además, se apoderarían de los codiciados
tesoros que emanaban de la montaña.
Cerca de las siete de la noche un vetusto campesino les advirtió que el porrón siempre
aparecía en noches de luna llena, pero que nadie osaba ir a cogerlo, pues era muy peligroso
pretender adueñarse de tan apetecido tesoro; ya que al ir tras él, el porrón de oro se
distanciaba hacia una cueva ubicada en las faldas de cerro, en este afán ya habían
desaparecido muchas personas avarientas, les previno el agricultor.
Los impetuosos amigos ni se ruborizaron, minimizaron la advertencia y esperaron la salida
de la luminaria nocturna para comprobar la versión que acababan de escuchar. Al caer el
manto de la noche trajo consigo una gélida nube, obligando a los dos exploradores masticar
hoja de coca a la que combinaban con humo de tabaco macerado y tragos de cañazo
enérgico. Este rito acostumbraban, Pepe y Juan, para disipar los temores y crear un
ambiente de fortaleza. Los números en su reloj marcaban las once de la noche. La luz de la
luna irradiaba las verdosas faldas del Shipago, permitiendo que acrecentar la emoción en los
aventureros. Sus ojos reflejaban las ideas codiciosas. Se miraban unos a otros como
diciendo que serían millonarios a partir de esa noche, incluso no sentían pasar por sus
rostros las frígidas ráfagas de aire, ni del hambre tenían conciencia, pues también las
sensaciones de cansancio habían desaparecido.
Sus ojos estaban fijos en la montaña que ni siquiera parpadeaban por la danza de las
luciérnagas. El foco natural estaba en el cenit del firmamento y las estrellas brillaban con
más intensidad. El canto de las lechuzas anunciaban la medianoche y en esas sórdidas
melodías tuvo su aparición repentina el porrón de oro como si se tratara de la magia de un
agorero. La radiante luz que emanaba del porrón era cautivadora y su contenido era aún
más, pues no sólo estaba lleno de oro, sino de diamantes, rubíes y perlas, despertando en
los aventureros sentimientos desmedidos de envidia.
Los ojos de Pepe y Juan estaban presenciando fortuna invalorable por esa razón sus mentes
se obnubilaron. Después de transcurrir unos minutos volvieron en sí, cogieron un tizón de la
fogata que les daba calor para encender su habano de tabaco que ellos mismos habían
fabricado, y fijaron sus pasos tras la riqueza. Subieron como hienas por unas piedras
resbaladizas para ubicarse a unos metros del porrón que les permitiría atraparlo, ahí
visionaron su poder infinito con sus deleites banales. Dieron pasos firmes, extendiendo sus
brazos y fijando sus miradas en el porrón lleno de tesoros sin percatarse que mientras
pretendían coger el tesoro, el porrón se adentraba hacia una cueva que conducía al interior
del cerro. Con la mirada se decían ¡Es nuestro!, ¡Es nuestro! ¡Vamos tras él! La avaricia
desmedida cauterizó su entendimiento, pues no se fijaron que se alejaban paulatinamente
del ambiente exterior.
Aceleraron el paso apresuradamente con la intensión de atrapar el porrón lleno de
diamantes y perlas, se abalanzaron con sus manos extendidas cayendo de cara
pesadamente. Después de unos minutos de operaciones codiciosas se escuchó el crujir de
una puerta. La cueva se iluminó tenuemente para que una voz sórdida pronunciara…
_ ¡Bienvenidos al grupo de los perdidos! Con usted ya suman un centenar. Esta será su
tumba y nunca más saldrán de ella. Querían riquezas pues lo tendrán. Esta tenebrosidad
será su casa por el resto de su vida, no volverán más a su terruño. Ustedes pasaban sus
días ansiando tesoros para gozar de ella. Su deseo se cumplió hoy, lo ven, cojan las alhajas
pero no podrán presumir con lo que es mío.
_ El tesoro que apetecían fue carnada para tenerlos en cuerpo y alma.
_ ¡Ilusos! Los aventureros inquirieron
_ ¿Quién eres tú?
_ Tienes que dejarnos salir, tenemos familias que mantener.
_ Ten misericordia de nosotros. La sórdida voz volvió a decirles
_ ¡Yo soy el engañador! El que dicen que no existe, el que piensan que es un invento de las
religiones.
_ Yo soy el opositor a lo Divino, el príncipe de las tinieblas, el que fue juzgado y vencido en la
cruz.
_Yo soy el que será atormentado eternamente. El tiempo de mi poder se está terminando por
eso tengo que seguir embaucando a los ingenuos e incautos.
_Yo no tengo clemencia de los humanos. Millones ya son míos desde la fundación del
mundo y para la fiesta de las saturnalias los agruparé, allí reconoceréis a sus antepasados.
_Les hago saber que sus parientes y amigos les buscan desesperadamente, pero sólo les
queda llorar y gemir, ustedes aquí y ellos en la falda del cerro.
_ ¡ja, ja, ja, jaaaaaaa!
Las súplicas, y los lloros se disipan en la oscuridad de la cueva. Pepe y Juan escuchan
lamentos y quejidos en el interior de la caverna, pero no pueden divisar a nadie. La frigidez y
la densa oscuridad invaden el socavón.
Todos los meses de luna llena se pueden distinguir la imagen de Pepe y Juan junto al porrón
de riquezas en las faldas del cerro Shipago, en noche de luna llena.
Después de este suceso, que conmocionó a los lugareños y visitantes, nadie más se atrevió
a codiciar los tesoros que aún divisan en este misterioso lugar.
Comprensión de textos escritos 2

Comprensión de textos escritos 2

  • 4.
    Ambos hacen usode Es equivalente a
  • 5.
    El arte delbien decir o también “la habilidad técnica para expresarse de la forma adecuada” ya que cuenta con un sistema de recursos que sirve para la construcción discursiva y el enriquecimiento del mensaje. Esta disciplina permite que en cada ámbito el lenguaje utilizado (ya sea oral o escrito) permita la sencilla asociación de conceptos y, a la vez, que cumpla con los tres requisitos fundamentales de la comunicación: deleitar, conmover y persuadir
  • 7.
    Los que pisanel umbral de la vida se juntan hoy para dar una lección a los que se acercan a las puertas del sepulcro. La fiesta que presenciamos tiene mucho de patriotismo y algo de ironía: el niño quiere rescatar con el oro lo que el hombre no supo defender con el hierro. Los viejos deben temblar ante los niños, porque la generación que se levanta es siempre acusadora y juez de la generación que desciende. De aquí, de estos grupos alegres y bulliciosos, saldrá el pensador austero y taciturno; de aquí, el poeta que fulmine las estrofas de acero retemplado; de aquí, el historiador que marque la frente del culpable con un sello de indeleble ignominia.
  • 13.
    El lenguaje figuradoes aquel por el cual una palabra expresa una idea en términos de otra, apelando a una semejanza que puede ser real o imaginaria. El lenguaje figurado se opone al lenguaje literal, que supone que las palabras tienen el sentido que define su significado exacto 7 Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová. 8 Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto. 9 Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? 10 Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras. 11 Como la perdiz que cubre lo que no puso, es el que injustamente amontona riquezas; en la mitad de sus días las dejará, y en su postrimería será insensato.
  • 16.
    Antes digo quelo que los gentiles sacrifican, a los demonios lo sacrifican, y no a Dios; y no quiero que vosotros os hagáis partícipes con los demonios.
  • 23.
    «Yo soy elpan de vida» (Jn. 6:35). «Yo soy la luz del mundo» (Jn. 8:12). «Yo soy la puerta» (Jn. 10:7). «Yo soy el buen pastor» (Jn. 10: 11), vosotros sois la sal de la tierra la luz del mundo»; Mt. 5:13-14).
  • 25.
    ««¡Cuántas veces quise juntara tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de sus alas, y no quisiste!» (Mt. 23:37). Is. 44:22: (Yo deshice como una nube tus rebeliones») Jer. 23:29 (¿No es mi palabra como fuego, dice Yahvéh, y como martillo que quebranta las piedras?»)
  • 29.
    Jn. 21 :25:(Hay también muchas otras cosas que Jesús hizo, las cuales si se escribieran una por una, pienso que ni aun en el mundo cabrían los libros que se habrían de escribir.») Sal. 6:6: (todas las noches inundo de llanto mi lecho») Jer. 9:1:(Oh, Si mi cabeza se hiciese aguas, y mis ojos fuentes de lágrimas, Hará que llorase día y noche) «¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?» (Mt. 7:3).
  • 32.
    El mar vey huye, el Jordán retrocede, los montes y los collados saltan y la tierra tiembla. Salmo 114.
  • 39.
    "Acompáñame al silenciode charlar sin las palabras a saber que estás ahí y yo a tu lado acompáñame a lo absurdo de abrazarnos sin contacto tú en tu sitio yo en el mío como un ángel de la guarda acompáñame a estar solo. Tengo todo: El auto más caro, la ropa del mejor diseñador, paseo con la mujer más hermosa… sin embargo mi vida es vacía: tengo que trabajar en algo que no me gusta, escuchar a una mujer borracha de vanidad, rodeado de gente que sólo me rodea para ver qué provecho saca de mi; ahogándome en un disfraz que no me puedo quitar en todo el día. Tengo todo y no tengo nada. Y cuando sonó el despertador, su día empezó como de costumbre: Un cerdo chillando alegremente mientras lo degüella el carnicero, Un pájaro neurótico cantando un tango empedernido, un gato filósofo reflexionando sobre la trascendencia de los perros que ladran en el patio, y ahí, frente al espejo, una imperceptible cana entre su negra cabellera, gritando a los cuatro vientos que la vejez se empeña en desterrar su juventud.
  • 45.
    Te amo tantoque duermo con los ojos abiertos. Te amo tanto que hablo con los árboles. Te amo tanto que como ruiseñores. Te amo tanto que lloro joyas de oro. Te amo tanto que mi alma tiene trenzas. Te amo tanto que me olvido del mar. Te amo tanto que las arañas me sonríen. Te amo tanto que soy una jirafa. Te amo tanto que a Dios telefoneo. Te amo tanto que acabo de nacer. Carlos Edmundo de Ory. Examinadlo todo; retened lo bueno. No mi amigo. He leído muchísimos libros, andado por muchos lugares, y visitado muchas escuelas. Pero no son sabio. Soy si acaso, un ignorante muy cultivado, pero no un sabio. El tiempo es una ventana que alguien olvido cerrar. Ella cayó de una nube para poder sentir la dureza de mi vida. Ella es una diosa en la tierra y yo un simple nomo. Ella habla hasta por los codos sin parar para respirar.
  • 46.
    1. Lo matócon ese beso 2. La noticia lo golpeó 3. Sus palabras fuertes lo incendiaron 4. Cuando leía, saltó una página del libro 5. Su padre se armó de coraje para realizar ese esfuerzo 6. Esa decisión lo colocó entre la espada y la pared 7. Tocar el cielo con las manos. 8. Su hermano lo iluminó con sus consejos. 9. Su abuelo es un pozo de sabiduría. 10. Mi tiempo vale oro. No es oro todo lo que reluce. Al que al cielo escupe, en la cara le cae. Cada loco con su tema Del dicho al hecho hay mucho trecho. No sólo de pan vive el hombre. Sobre gustos no hay nada escrito. Quien mucho abarca, poco aprieta. De tales bodas, tales costras. Quien bien quiere a Beltrán, bien quiere a su can.
  • 47.
    Mas el frutodel Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. 18 Nadie se engañe a sí mismo; si alguno entre vosotros se cree sabio en este siglo, hágase ignorante, para que llegue a ser sabio. 19 Porque la sabiduría de este mundo es insensatez para con Dios; pues escrito está: El prende a los sabios en la astucia de ellos. 20 Y otra vez: El Señor conoce los pensamientos de los sabios, que son vanos.
  • 48.
    Un General yamaduro contrató una secretaria. Era una mujer joven, ingeniosa, gentil y, sobre todo, muy hermosa. Un día, mientras tomaba dictado, notó que su jefe tenía la bragueta abierta. Terminó el dictado y se dispuso a salir de la oficina cuando, antes de cerrar la puerta, dijo: Por cierto, General, la puerta de su cuartel está abierta. El General no entendió el comentario; no obstante, al poco rato se dio cuenta de que el cierre de sus pantalones estaba abajo. Al General le hizo gracia la manera en la que su secretaria se había referido al pequeño incidente y decidió aprovechar la oportunidad para coquetear un poco, por lo que la llamó a su oficina: Dígame, señorita, cuando vio que la puerta de mi cuartel estaba abierta, por casualidad no vio también a un soldado en posición de firmes? Oh, no, señor! Lo único que vi fue un veterano de guerra sin fuerzas echado entre dos viejas mochilas de campaña .
  • 49.
    Pepe y Juaneran dos amigos aventureros que gustaban de los riesgos. Vivían en el mismo barrio de la ciudad baguagrandina donde habían respirado el aire exterior por primera vez hacía treinta y dos abriles. Sus gustos e ideas eran coincidentes en muchos aspectos de su vida. Vestían atuendos con colores y figuras extravagantes, se alimentaban con verduras frescas y bebían esencia de café lonyano. El primer sábado del mes de las flores, después de aprovechar un suculento desayuno, se reunieron para diseñar el plan más asado de su existencia, descubrir cuáles eran los enigmas que encerraban los alrededores del majestuoso e imponente cerro Shipago. La mañana del domingo de la cuarta semana del calendario del mes primaveral fue el día elegido por la pareja de amigos, para ir hacia el impresionante guardián utcubambino. Esta visita les permitiría explorar los misterios que celosamente ocultaba la enorme falda de roca maciza que elevaba al shipago. Su deseo más grande era encontrar el porrón de oro que según los pobladores de Rosapampa aseguraban que existía en sus miriñaques y que solamente aparecía en noches de luna llena. Después de una hora de viaje por un serpenteante camino solitario en compañía del canto de aves silvestres, llegaron a su destino. Una falda cubierta por un tapete de hierbas aromáticas fue el sitio elegido para descansar de su fatiga. Dos troncos secos que yacían paralelamente les sirvieron de asientos para que sus miradas de emoción y miedo se cruzaran a cada instante en silencio. Ahí hidrataron sus cuerpos con el agua cristalina que discurría por un arroyo, también fue el lugar propicio para comer un mendrugo de pan con queso que habían preparado antes de partir. Sin proferir palabra alguna, esperaron ansiosos la salida del satélite terrestre para ver lo que ellos consideraban la misión más importante de sus vidas. Estaban seguros que descubrirían y descifrarían la incógnita, pero además, se apoderarían de los codiciados tesoros que emanaban de la montaña.
  • 50.
    Cerca de lassiete de la noche un vetusto campesino les advirtió que el porrón siempre aparecía en noches de luna llena, pero que nadie osaba ir a cogerlo, pues era muy peligroso pretender adueñarse de tan apetecido tesoro; ya que al ir tras él, el porrón de oro se distanciaba hacia una cueva ubicada en las faldas de cerro, en este afán ya habían desaparecido muchas personas avarientas, les previno el agricultor. Los impetuosos amigos ni se ruborizaron, minimizaron la advertencia y esperaron la salida de la luminaria nocturna para comprobar la versión que acababan de escuchar. Al caer el manto de la noche trajo consigo una gélida nube, obligando a los dos exploradores masticar hoja de coca a la que combinaban con humo de tabaco macerado y tragos de cañazo enérgico. Este rito acostumbraban, Pepe y Juan, para disipar los temores y crear un ambiente de fortaleza. Los números en su reloj marcaban las once de la noche. La luz de la luna irradiaba las verdosas faldas del Shipago, permitiendo que acrecentar la emoción en los aventureros. Sus ojos reflejaban las ideas codiciosas. Se miraban unos a otros como diciendo que serían millonarios a partir de esa noche, incluso no sentían pasar por sus rostros las frígidas ráfagas de aire, ni del hambre tenían conciencia, pues también las sensaciones de cansancio habían desaparecido. Sus ojos estaban fijos en la montaña que ni siquiera parpadeaban por la danza de las luciérnagas. El foco natural estaba en el cenit del firmamento y las estrellas brillaban con más intensidad. El canto de las lechuzas anunciaban la medianoche y en esas sórdidas melodías tuvo su aparición repentina el porrón de oro como si se tratara de la magia de un agorero. La radiante luz que emanaba del porrón era cautivadora y su contenido era aún más, pues no sólo estaba lleno de oro, sino de diamantes, rubíes y perlas, despertando en los aventureros sentimientos desmedidos de envidia.
  • 51.
    Los ojos dePepe y Juan estaban presenciando fortuna invalorable por esa razón sus mentes se obnubilaron. Después de transcurrir unos minutos volvieron en sí, cogieron un tizón de la fogata que les daba calor para encender su habano de tabaco que ellos mismos habían fabricado, y fijaron sus pasos tras la riqueza. Subieron como hienas por unas piedras resbaladizas para ubicarse a unos metros del porrón que les permitiría atraparlo, ahí visionaron su poder infinito con sus deleites banales. Dieron pasos firmes, extendiendo sus brazos y fijando sus miradas en el porrón lleno de tesoros sin percatarse que mientras pretendían coger el tesoro, el porrón se adentraba hacia una cueva que conducía al interior del cerro. Con la mirada se decían ¡Es nuestro!, ¡Es nuestro! ¡Vamos tras él! La avaricia desmedida cauterizó su entendimiento, pues no se fijaron que se alejaban paulatinamente del ambiente exterior. Aceleraron el paso apresuradamente con la intensión de atrapar el porrón lleno de diamantes y perlas, se abalanzaron con sus manos extendidas cayendo de cara pesadamente. Después de unos minutos de operaciones codiciosas se escuchó el crujir de una puerta. La cueva se iluminó tenuemente para que una voz sórdida pronunciara… _ ¡Bienvenidos al grupo de los perdidos! Con usted ya suman un centenar. Esta será su tumba y nunca más saldrán de ella. Querían riquezas pues lo tendrán. Esta tenebrosidad será su casa por el resto de su vida, no volverán más a su terruño. Ustedes pasaban sus días ansiando tesoros para gozar de ella. Su deseo se cumplió hoy, lo ven, cojan las alhajas pero no podrán presumir con lo que es mío. _ El tesoro que apetecían fue carnada para tenerlos en cuerpo y alma. _ ¡Ilusos! Los aventureros inquirieron _ ¿Quién eres tú?
  • 52.
    _ Tienes quedejarnos salir, tenemos familias que mantener. _ Ten misericordia de nosotros. La sórdida voz volvió a decirles _ ¡Yo soy el engañador! El que dicen que no existe, el que piensan que es un invento de las religiones. _ Yo soy el opositor a lo Divino, el príncipe de las tinieblas, el que fue juzgado y vencido en la cruz. _Yo soy el que será atormentado eternamente. El tiempo de mi poder se está terminando por eso tengo que seguir embaucando a los ingenuos e incautos. _Yo no tengo clemencia de los humanos. Millones ya son míos desde la fundación del mundo y para la fiesta de las saturnalias los agruparé, allí reconoceréis a sus antepasados. _Les hago saber que sus parientes y amigos les buscan desesperadamente, pero sólo les queda llorar y gemir, ustedes aquí y ellos en la falda del cerro. _ ¡ja, ja, ja, jaaaaaaa! Las súplicas, y los lloros se disipan en la oscuridad de la cueva. Pepe y Juan escuchan lamentos y quejidos en el interior de la caverna, pero no pueden divisar a nadie. La frigidez y la densa oscuridad invaden el socavón. Todos los meses de luna llena se pueden distinguir la imagen de Pepe y Juan junto al porrón de riquezas en las faldas del cerro Shipago, en noche de luna llena. Después de este suceso, que conmocionó a los lugareños y visitantes, nadie más se atrevió a codiciar los tesoros que aún divisan en este misterioso lugar.