La historia se desarrolla hace muchos años, cuando una princesa llamada Carlota nunca se reía. Sus padres anunciaron que se casaría con quien la hiciera reír. Varios pretendientes intentaron hacerla reír sin éxito. Finalmente, un misterioso caballero le hizo cosquillas y la contagió con su risa, solucionando el problema. Se casaron y vivieron felices.