El documento certifica que no se han detectado alteraciones en la integridad genital de una niña y ofrece información sobre los riesgos de la mutilación genital. Se enfatiza que esta práctica es considerada un delito en España y se detallan las consecuencias legales para los padres. Finalmente, se establece un compromiso de los responsables para cuidar la salud de la niña y evitar la mutilación, así como para realizar un seguimiento médico tras el viaje.