Este documento explora la admiración que los griegos sintieron al contemplar el universo y su orden, lo que dio origen a la filosofía y la ciencia. También expresa la humildad y sobrecogimiento que sintió Francis Collins al descubrir el genoma humano, viendo en ello un canto de alabanza a Dios. El conocimiento de Dios es analógico y doxológico, glorificando a Dios a través de Sus criaturas.