Los copagos buscan reducir el consumo de servicios sanitarios y contener el gasto, pero tienen efectos adversos como alterar la equidad y el acceso. La evidencia sugiere que no logran su objetivo de contener el gasto a largo plazo y pueden perjudicar el seguimiento de tratamientos crónicos. Existen alternativas como luchar contra el fraude fiscal, dirigirse a los proveedores e implementar copagos selectivos modulados por necesidad médica.