Las corrientes oceánicas influyen en el clima transportando y almacenando calor. Los fenómenos de El Niño y La Niña son el resultado de la interacción entre la superficie del océano y la atmósfera en el Pacífico tropical, causando cambios climáticos. Estos fenómenos ocurren cíclicamente de forma natural y, aunque podemos monitorearlos, no podemos prevenirlos.