El fenómeno de El Niño consiste en un cambio en los patrones de corrientes marinas en la zona intertropical que provoca el calentamiento de las aguas del Pacífico ecuatorial. Jacob Bjerknes fue el primer meteorólogo en sugerir una explicación razonable de El Niño, relacionando las altas temperaturas oceánicas con vientos débiles y lluvias intensas. El Niño afecta principalmente el cronograma de siembras, el consumo de agua y la oferta y demanda de productos agropecuarios.