El documento señala varias observaciones aparentemente contradictorias sobre cómo las personas perciben el tiempo y valor cuando se trata de asuntos religiosos versus seculares. Nota que el tiempo parece pasar más lento durante servicios religiosos pero más rápido cuando se trata de entretenimiento, y que las personas están más dispuestas a comprometer su agenda para eventos seculares que religiosos. Alienta a no tener miedo de hablar abiertamente sobre Dios.