El documento narra varias historias cortas sobre personas con discapacidades que a pesar de sus limitaciones mantienen una actitud positiva y una sonrisa. Cada historia termina con la frase "Perdóname Señor cuando me quejo. (Tengo/Puedo) (piernas/ver/escuchar), y el mundo es mío", resaltando las bendiciones que cada uno posee a pesar de sus desafíos. El documento concluye instando a la gente a no quejarse por sus problemas y en su lugar recordar lo grande que es Dios.