El documento narra las experiencias del autor al encontrarse con varias personas con discapacidades a lo largo del día y cómo esto le hizo darse cuenta de lo afortunado que es por tener salud y todas sus capacidades. Cada encuentro termina con el autor pidiendo perdón a Dios por quejarse y recordando que a pesar de sus problemas, Dios es grande y el mundo le pertenece. Al final, el autor concluye que no debe quejarse con Dios sobre sus problemas sino recordar cuán grande es Dios.