La violencia en las relaciones de noviazgo implica ataques intencionales, ya sea físicos, psicológicos, emocionales, económicos o sexuales, con el objetivo de controlar a la pareja. Este tipo de maltrato a menudo crea ciclos difíciles de romper, donde el agresor demuestra arrepentimiento y promesas de cambio que no se cumplen. Se describen diversas conductas maliciosas asociadas a cada tipo de maltrato, evidenciando la complejidad y gravedad de la situación.