El gigante era egoísta y no permitía que los niños jugaran en su hermoso jardín. Un día, los niños entraron al jardín a pesar de la prohibición y el gigante se arrepintió de su egoísmo. Desde entonces, dejó que los niños jugaran en el jardín y se hizo amigo de ellos, especialmente de un niño pequeño. Años más tarde, el gigante vio al niño pequeño en el jardín con las heridas de los clavos y comprendió que era Jesús, quien lo llev