Los niños Rosita y Héctor ayudaron a la señora Marta, que se había vuelto gruñona y triste después de que sus hijos la abandonaron. Observando a la señora, los niños descubrieron la causa de su tristeza y elaboraron un plan para reunir a la señora con sus hijos. Dejaron cartas para los hijos explicando el valor de una madre. Los hijos se disculparon con la señora Marta y se reconciliaron. La señora Marta se puso feliz nuevamente y celebró invitando a los