Marita era una mariquita que vivía en un hermoso jardín con su mamá. Un día, mientras exploraba el jardín con su amiga Mimosa, se quedó dormida entre las rosas y fue llevada a una casa en un florero. Por la noche despertó asustada, pero logró escapar cuando abrieron las ventanas. Al regresar con su mamá, esta se enojó porque Marita no había vuelto antes como prometió. Su mamá le aconsejó que la próxima vez vuelva a casa temprano para no preocuparla.