En este cuento, el conde Lucanor dialoga con Patronio sobre la importancia de no depender de esperanzas vanas, ilustrando esto con la historia de doña Truhana. Doña Truhana imagina cómo su olla de miel le traerá riqueza, pero al perderla, se da cuenta de que sus sueños eran ilusiones. El consejo de Patronio resalta la necesidad de centrarse en realidades concretas en lugar de fantasías.