El documento reflexiona sobre la rutina y el significado de los objetos cotidianos, usando el reloj como símbolo de una carga que limita nuestra libertad. A través de imágenes poéticas, se sugiere que aceptar lo cotidiano no implica renunciar a buscar lo nuevo y lo desconocido. Se invita a romper con la monotonía y abrirse a la posibilidad de un cambio continuo en nuestra existencia.