Juan Sin Miedo pasa la noche en una mansión embrujada a pesar de las advertencias del posadero. Allí, un gigante comienza a desmembrarse y le dice a Juan que la casa y sus tesoros ahora le pertenecen. Juan reparte el oro entre los frailes y los pobres. Al final, el gigante desaparece completamente, rompiendo el hechizo. Juan afirma su valentía frente a todos y deja el final de la historia abierto a la imaginación del público.