El movimiento emo surgió en la década de 1980 como un subgénero musical post-hardcore con letras emocionales. Con el tiempo, los seguidores de este estilo musical desarrollaron una subcultura basada en la expresión de emociones como la tristeza y el dolor. Aunque originalmente estaba asociado con bandas punk e independientes, en los años 90 el término "emo" se popularizó y pasó a describir un estereotipo juvenil caracterizado por el peinado, la ropa oscura y actitudes pesimistas.