Este documento define los delitos informáticos o ciberdelincuencia como acciones antijurídicas que dañan ordenadores, medios electrónicos y redes de Internet. Explica que aunque Internet ofrece muchas ventajas, también conlleva riesgos como el acoso o la pornografía infantil. Finalmente, concluye enfatizando la importancia de respetar la privacidad de los demás en Internet y que los padres supervisen el uso que hacen sus hijos.