El Día del Libro comenzó en Argentina en 1908 como una celebración literaria. En 1924 fue declarado oficialmente por decreto y en 1941 se adoptó el nombre "Día del Libro". Los primeros soportes de escritura fueron tablas de arcilla y piedra. Los egipcios inventaron el papiro y los europeos usaron pergamino durante la Edad Media. La imprenta revolucionó la producción de libros.