El documento describe las dificultades y sacrificios de ser médico, incluyendo estudiar toda la vida, trabajar largas horas, renunciar a tiempo con la familia y amigos, y enfrentar obstáculos. Sin embargo, concluye que ser médico vale la pena porque no hay mayor satisfacción que salvar vidas y mejorar la salud de los pacientes. Aunque el camino es difícil, los médicos escogieron la profesión indicada y Dios los ayudará a superar los obstáculos.