Este documento reflexiona sobre la dificultad de la carrera médica, que requiere años de estudio constante, largas horas de trabajo y sacrificios personales. Sin embargo, concluye que vale la pena todo el esfuerzo debido a la gran satisfacción de poder salvar vidas y aliviar el sufrimiento de los pacientes. A pesar de los obstáculos, anima a los médicos a no desistir porque han sido escogidos por Dios para cumplir esta noble labor.